miércoles, 15 de abril de 2015

AMOR MATERIALISTA



La influencia superficial hacia nuestros sentimientos es (lamentablemente) el primer síntoma de amor que nosotros creemos. En realidad lo que es superficial son las necesidades básicas sexuales. 

El amor liberal, que existe en nuestra sociedad y esta bien, apuesta al libre sexo y es bastante superficial. Pues claro que el liberal no tiene el toque mágico del dialéctico. Puede decirse que el amor materialista es el tipo de amor que vemos y que decimos que es falso. Pero es un amor, un amor casi erróneo.

Por ejemplo yo me enamoro de una chica que tiene un auto y una gran casa, y me enamoro porque la chica tiene esos objetos. En el amor liberal esto este bien, es mas se puede decir que el amor materialista es parte del amor liberal. El amor puro también acepta este tipo de amor.

En el dialéctico el amor materialista no es muy del todo verdadero. Si empezamos a pensar, si le quitamos a la chica su auto sigue siendo la misma, siempre fue la misma pero creíamos que antes era otra y ahora no tiene ese valor. 

Y si nos ponemos a pensar, si ella no me agrada ahora porque no tiene su auto, significa que fui un egocéntrico que estaba interesado por un objeto que me satisfacía a mí. Nosotros nos estamos enamorando de la persona, no de sus objetos. 

El amor materialista piensa que los objetos son parte de la persona amada, y luego el amor hacia esta persona es similar al amor de los objetos que la rodea. Y se considera que se ama a la persona por lo que tiene, aunque no la amo por lo que tiene, sino por lo que es, y hay una diferencia entre ser y tener.

Pero el problema es si en realidad amamos a la persona que esta rodeada por objetos. Si creemos que la persona es de una manera con esos objetos es porque lo sentimos, y los sentimientos nos engañan en eso, y si pensamos vemos que nos enamoramos de sus objetos.

Scout McCloud estudio la reacción de las personas frente a objetos que utilizan. Como por ejemplo cuando nos ponemos un gorro, cuando usamos lentes, un lápiz, estamos simulando tener extremidades, objetos que son parte de nosotros. Pero en realidad no lo son, todo es generado por nuestros malditos sentimientos que nos engañan como lo dijo Nietzsche. Nuestros puntos débiles son los sentimientos, y hay que estar atentos en como los atacan y defenderlos con el razonamiento.