lunes, 15 de agosto de 2016

POR QUE NOS CUESTA MUCHO EXPRESAR SENTIMIENTOS


 


Hay ciertos hechos en la vida que nos dejan mudos. En la actualidad, la compulsión automatizada de aparentar cosas que no sentimos y con las que no estamos de acuerdo, hacen que nos desgastemos emocionalmente, por el sólo hecho de agradarle a los demás, o no quedar en evidencia ante otros.
Vivimos en un mundo en donde mostrarse tal cual es significa ser débil y frágil; seguramente seremos presa fácil y se van a aprovechar de eso.  Todos jugamos un juego: queremos que se nos perciba como alguien fuerte, impenetrable, aunque por dentro sintamos miedo y estemos reprimiendo lo que verdaderamente nos pasa.
El miedo como una epidemia, se propaga a través de una cadena de ideas y conclusiones equivocadas, genera no poder ser uno mismo y desconfianza de todo y de todos, haciéndonos perder de vista quienes somos realmente.

Seguramente el miedo a saber lo que podemos ser, es lo que hace que no podamos decir lo que realmente sentimos. Para poder expresar lo que sentimos, primero tenemos que saber quienes somos, y conocer el hecho que hace que nos sintamos de esa forma.
Primero tenemos que hacernos cargo de lo que nos esta pasando. Tenemos que comprometernos con eso que estamos sintiendo. Al fin y al cabo, nosotros somos eso mismo que sentimos. No podemos separarlo. Somos la misma cosa que nos esta pasando.
Somos cada cosa que nos pasa y cada cosa que sentimos. Es decir, no aceptar un hecho, es no aceptarnos a nosotros mismos. Es evadirse de la realidad. Y todo el tiempo nos evadimos. Somos grandes evasores. Vivimos como si las cosas no fueran parte de nuestra vida y otro se tuviera que hacer cargo de ello.
El sentimiento más claro donde se puede ver esto es en el plano del amor. Tememos sufrir. Tememos ser rechazados, estar solos, entonces, solemos evadirnos de la realidad idealizando al otro y a nosotros mismos. A ese otro y a nuestro ideal del yo, los cargamos con millones de cualidades que nos gustaría que tuviera. Y luego, nos decepcionamos, porque tarde o temprano, la realidad salta a la vista.
La libertad es el oxígeno del amor. El amor es saber lo que podemos ser. El amor es lo único que no nos limita. Lo único que nos puede limitar es el miedo. Y el principal miedo es el miedo de dejar de ser.
No expresamos lo que sentimos por miedo a dejar de ser lo que creemos que somos, es decir el ideal que tenemos de nosotros mismos, por miedo a que el amor nos transforme en otra cosa. Seguro que cuando amamos vamos a ser alguien mejor, o al menos vamos a pretender serlo. Y si eso no pasa, no es amor. Sino una necesidad de posesión, de querer ser algo a partir de la otra persona.
El amor es otra cosa. Es dejar nuestra personalidad de lado, para ser nada. El amor es vacío. Al amor nada lo contiene, porque él contiene todo. Somos nada y a la vez somos todas y cada una de las cosas que nos pasan. Estamos llenos de amor, pero nos sentimos vacíos ¿No es una gran contradicción?
Expresar lo que sentimos, es saber lo que somos. Callarlo es negarnos a nosotros mismos. De esta manera somos seres que vivimos de recuerdos, pero los mantenemos porque creemos que sin ellos no seríamos nada.